¿Por que lo hiciste?
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Era una tarde nublada,
me habías convencido de acompañarte a una feria que se había inaugurado hace
poco en la ciudad. Yo no suelo ir a ese tipo de lugares, pero tú querías que
vayamos juntos, “La pasaremos bien” – dijiste, yo no podía negarte nada, después
de todo esa era mi debilidad, tú.
Llegamos al lugar y
había de todo, realmente no había nada que me resultara novedoso o fuera de lo
común, pero estaba contigo… y eso era suficiente para mí. Seguíamos caminando
mientras tú con asombro me mostrabas todo lo que te interesaba, yo solo sonreía;
de repente nos detuvimos con la inesperada aparición de una chica que se puso
justo en frente de nosotros, ella sonrió y dijo tu nombre, tú la abrazaste... soltando
así mi mano; ella se presentó conmigo, dijo su nombre y se puso a hablar, mi
mente se nubló y no le presté atención, solo escuchaba un parloteo incesante,
lo único que recuerdo que dijo fue el
hecho de que conocían desde que eran niños; solo sonreí, no quería ser grosera.
“Hay un espectáculo se
magia, aquí cerca deberíamos ir” – dijo ella, yo no quería pero tú te
adelantaste en responder por ambos al decir que nos encantaría ir; yo me callé,
prefería no decir nada. Llegamos al lugar y era una carpa de circo pero con un
aspecto más tétrico, entramos y nos sentamos los tres juntos, de pronto las
luces se atenuaron… el espectáculo estaba por empezar, salió al escenario un hombre que se denominó a
sí mismo como uno de los mejores magos ilusionistas, para su primer truco
necesitaba a dos voluntarios, un varón y una mujer, de repente los reflectores
comenzaron a iluminar a las personas al azar hasta que se detuvo justo cuando
nos alumbró, ella se emocionó y te tomo de la mano y te llevó al escenario...
me dejaste sola de nuevo.
El hombre dijo que se
pusieran uno al lado del otro luego él tomó en alto la mano de la chica y dijo
que mientras el preparaba su truco tú deberías besarla por todo su cuerpo
empezando arriba y descendiendo poco a poco, a ti no pareció molestarte y lo
hiciste… conmigo mirándolo todo.
Yo seguía mirando sin
poder hacer nada, pensé que quizás te detendrías, nunca lo hiciste; no podía
seguir ahí pretendiendo que nada malo estaba pasando, solo salí afuera y me senté en unas bancas de madera que
estaban cerca, necesitaba salir de ahí, solo quería tratar de procesar todo
ello en mi mente ¿Realmente pasó lo acabo ver?. No tardó en pasar unos minutos
cuando tú saliste y fuiste directamente hacia donde estaba yo “¿Estas bien?”-
preguntaste, la respuesta era obvia, solo te miré fijamente a los ojos y te
dije que me dejaras en paz, solo quería estar sola; tú me dijiste: “Eso no
significó nada, solo es una amiga”, la frialdad de tus palabras me desgarraron
por dentro, salí corriendo, corrí y solo seguí así sin mirar atrás.
Sentía como con cada
paso que daba mi cabeza y mis músculos palpitaban, hasta que me detuve, creo
que al fin había logrado perderte de mi vista, luego me di cuenta que había llegado
a un parque que jamás antes había visto pero algo en él me resultaba muy
familiar, fue ahí donde pude sentarme y pensar mejor las cosas cuando alguien dijo
mi nombre y tocó mi hombro, yo alcé la mirada, era él… un viejo amigo que yo ya
creía desaparecido en mi vida. Se sentó a mi lado y solo charlamos, después de
todo necesitaba descargar todas esas emociones confusas que tenía en mi mente,
él me escucho y me abrazó; “¿Quieres que vayamos a mi casa?”- dijo, yo sabría
lo que pasaría si íbamos, pero de una u otra forma necesitaba quedar a mano
contigo, le dije que sí. Él sonrió y me tomo de la mano, nos subimos a su moto
y me dio su casco, me lo puse y luego volteé lentamente y estabas tú viéndome
fijamente… la moto avanzó rápidamente viendo como tu imagen se alejaba de mí más
y más. Llegamos a su casa y pasó lo que debía pasar, yo no lo planeé así pero
solo sucedió… al terminar, me sentía culpable y me alejé de él moviéndome
lentamente al lado paralelo de la cama, él se acercó a mí y me abrazó por
detrás; yo seguía sintiéndome mal, solo cerré los ojos y me cubrí el rostro con
mis manos, deseando que nada de esto hubiera pasado.
De repente desperté
asustada con lágrimas en los ojos, ya era la tercera vez que soñaba con todo
esto…